Mi sueño de anoche fue algo aterrador. Porque nunca antes lo había soñado. Volar y caer, tropezar al vacío, que mis dientes se caían de mi boca o que estaban horriblemente chuecos (culpo por esto a mi trabajo) todo eso sí. Nunca había soñado mi muerte.
La noche anterior estaba pensando en mis pelis y canciones favoritas, nada terrorífico ni horrible. En especial pensaba en Runaway Train de Soul Asylum. Esta canción dice:
Te llamo a mitad de la noche.
Como una luciérnaga sin luz.
Tú estabas ahí como una antorcha encendida
Yo era la llave que necesitaba girarse.
Tan cansado que no podía dormir
Tantos secretos que no pude mantener
Me prometí a mi mismo que no lloraría
Una promesa más que no cumplí
Parece que nadie me puede ayudar ya
Estoy tocando fondo
No hay salida
Esta vez en realidad me he perdido
Tren de ida jamás volverá
Dirección opuesta en un camino de un sentido
Creo que ya debería llegar a algún lado
Pero de alguna forma no estoy ni aquí ni allá…
Si, eso dice mi canción favorita. Ahora debería tener más sentido porque soñé que un tren se llevaba mi carro que de alguna forma terminó parado en medio de las vías.
Vaya forma de morir.
Recuerdo que el momento que vi la cosa acercándose, no tuve tiempo de reaccionar, era demasiado tarde para todo y el instante que esa cosa parecía estar encima de mí, todo se oscureció.
No iba yo sola en el carro, mi papá y mi mamá (papi y mami de mis sueños, no mis padres verdaderos) iban adelante y una hermanita menor (que en edad y complexión se parecía a mi prima Kary) y yo en la parte trasera de mi mugrosito (mi carrito de verdad).
Luego de alguna forma pude ver los periódicos, los obituarios, las fotografías, las bolsas en las que pusieron nuestros cuerpos. Sabía que habíamos quedado irreconocibles, sabía que nuestra muerte había sido muy trágica. Luego de alguna forma, me convertí en un fantasma. Era yo, pero estaba conciente de que había muerto entonces, ¿Qué más podía ser? Aparecí de pronto en la casa de mi Tía C, ella estaba ahí y mi prima Malandra se quedaba en el cuarto que había sido mío.
Yo las miraba moverse por la casa y trataba de mantenerme oculta porque temía que me pudieran ver y que las fuera a asustar. Luego entendí que estaba haciendo terriblemente mi trabajo de espíritu atormentado, por eso mejor me salí de la casa.
Recuerdo que tuve un momento de shock cuando salí al porche y no vi a mi mugrosito estacionado ahí, los perros me miraban y movían su cola en señal de reconocimiento. Yo me quedé ahí afuera con ellos por un tiempo, pensando que haría de ahora en adelante.
Me pregunté entonces, ‘¿Esto significa que ya no podré dormir jamás? Dormir! Duh! Esto debe ser un sueño.’ y fue cuando desperté. Corrí a hacerme una taza de café y prendí mi compu.
Dulces sueños.